FINISHER 2017. Gasteiz.

Hacía casi tres años que no conseguía terminar un ironman. La pausa en 2015 fue voluntaria. El año pasado, en cambio, intenté participar en dos y no fui capaz ni siquiera de llegar a la línea de salida. Especialmente duro fue lo ocurrido en el Challenge Regensburg, donde el lunes anterior a la prueba me puse enfermo, viajé hasta Alemania con la esperanza de mejorar, pero no conseguí salir de la habitación del hotel. El día de la competición continuaba con 39º de fiebre.

El objetivo del 2017 era claro, volver a ser finisher. Para ello el primer paso era llegar a la línea de salida bien de salud, y para ello decidí entrenar menos que lo que suelo entrenar. Y el siguiente paso, una vez en carrera, era no pararme nunca y conseguir cruzar la línea de meta. Cuanto más rápido mejor, pero terminar. Volver a sentir esa emoción…. Volver a ser finisher.
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Creo que nunca había tenido tantas ganas de competir como el domingo pasado. Esta vez sentía que estaba en el lugar donde quería estar, nada de esos momentos de acojone previo donde la cabeza te quiere engañar y te hace pensar que no es lo que quieres hacer, de que estas mejor en cualquier otro sitio que ahí, a punto de sufrir hasta el límite. No, esta vez me sentía preparado, tranquilo y priviligiado de poder hacer lo que me gusta.
Y llegó el momento. Colocado en la línea de salida, esperando al bocinazo de salida, tratando de contener toda la energía acumulada, a punto de romper la calma de la inmensa superficie de agua que teniamos en frente.
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La natación fue bastante bien, pasados los primeros 5 minutos iba colocado a cola del grupo de cabeza, pero el que me precedia se cortó y vi que se abría un hueco de 10 metros. Traté de acelerar y cerrarlo pero en seguida vi que el esfuerzo sería importante y, de todas formas, el ritmo que llevaban era superior al que me convenía. Continué a mi ritmo, sólo en casi todo momento, pero sintiendo la presión del grupo que llevaba detrás. Mirar adelante y ver tranquilidad y la estela de algún nadador a lo lejos, mirar atrás y no ver más que manos, pies, y agua salpicando por todos lados.
Salí del agua a 4’30” de cabeza de carrera, en las primeras posiciones de un grupo bastante numeroso. Transición sin problemas y a por la bici.
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En bici me encontré fácil desde la primera pedalada. La bici en un ironman es monótona y constante, por lo que no hay mucho que contar. Puse un ritmo crucero y rápidamente adelanté algunas posiciones hasta que ya no se veía a nadie en el horizonte. En el tramo de ida y vuelta del km 40 (aprox.) comprobé que iba en 6ª posición, a 5′ de cabeza, y que había distanciado a la gente que nadó conmigo en más de 2′. Sólo quedábamos Santi Martinez y yo, al que no conocía, pero llevábamos un ritmo similar. Después del primer paso por Gasteiz decidimos compartir la tarea de marcar el ritmo, dejando en todo momento más de 20m entre nosotros, pero al tener interrupciones periódicas en la concentración de llevar el ritmo correcto, se hace más llevadero. Fué un placer rodar con él. Adelantamos a Luarca, que se incorporó a la fila, y sobre el km 80 adelantamos a Maxwell que se descolgó. Nos cantaron algunas referencias y parecía que estábamos recortando, pero no eran muy coherentes así que no me fie mucho. Después del paso por Agurain (km 100 aprox), vi al coche de inicio de carrera a lo lejos, seguido por dos triatletas, por lo que se confirmaba que estabamos llegando a cabeza de carrera. Estaba rodando bastante cómodo, más de 20W por debajo del ritmo objetivo, pero veía que íbamos rápido así que decidí no forzar (estrenaba un nuevo mono Fusion rapidísimo, el SLi Speedsuit, y creo que se notó). Justo antes del segundo paso por Gasteiz, km 120, cogimos a Gomes y Elgezabal. La cosa pintaba bien, íbamos cinco en cabeza de carrera y un gran grupo marchaba 6-7′ por detrás.
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En ese punto el ritmo se paró. Nadie quería asumir la responsabilidad de liderar. Dudaba si seguir adelante e intentar sacar la mayor distancia posible respecto al grupo perseguidor donde venían los mejores corredores. Pero confiaba mucho en mi carrera a pie así que decidí quedarme allí y seguir guardando fuerzas. Además suponía que incluso bajando el ritmo seguiríamos aumentando la diferencia. En el último paso por Landa, km 140, Santi Martinez aceleró y se fue para adelante. Me costó darme cuenta ya que marcha el último de la fila, manteníamos una separación amplia de unos 20m por lo que es difícil controlar lo que pasa 100m más adelante. Por un momento pensé en irme con él, adelanté al grupo,  pero pensé que lo mejor era seguir con el plan, así que continué a mi ritmo. Luarca se quedó, y hasta finalizar la bici Mikel y Pedro fueron por detrás. En el último km antes de llegar a la T2 Pedro Gomes me adelantó, no entendía muy bien a que venía después de ir a cola del grupo lo últimos 60km, pero seguí a lo mio.
La situación en la T2 era ideal. Santi llegó 3’30” por delante y por detrás venía gente como Carlos Aznar y Alejandros Santamaría a 8′, e Ivan Álvarez a 12′. Pedro, Mikel y yo nos cambiamos a la vez y pensaba que el triunfo estaba entre nosotros…. no fue así. Me sentí bien al inicio de la maratón, pero hacía calor y anticipando una maratón muy dura decidí bajar el ritmo y ser conservador. Gomes se fue poco a poco por delante, Mikel se descolgaba y a Santi le iba recortando. Tomé referencias visuales con los de atrás y se veían lejos. La primera vuelta de 10km la hice conteniendo el ritmo. El inicio de la segunda vuelta también, pero a partir del km 14 aquello ya se parecía más al infierno que a cualquier otra cosa. Supongo que fue el calor, ya que cuando me echaba hielo me sentía mucho mejor, pero por poco tiempo. Se me hizo muy largo, eterno, agónico…. ya sólo me importaba llegar a meta. Mantuve el 3er puesto hasta el km 18, cuando me adelantó Aznar. En el km 23 me adelantaba momentáneamente Santamaria, y poco después Iván Álvarez. Me impresionó. A la vez yo adelantaba a Santi Martinez y otra vez a Santamaría, y me colocaba en 4ª posición. Todo esto en menos de 1km. Pero la verdad es que ya no me importaba otra cosa que llegar a meta.
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Terminando la tercera vuelta (de 4) me pasó Victor Arroyo y volvía al 5º puesto, que ya mantendría hasta el final. Sabía que terminaría, ¿cuándo? eso no lo sabía muy seguro… Esto es el ironman. Lo tenía casi olvidado, pero estaba exactamente en el sitio donde quería estar, aunque en ese momento estaba sufriendo mucho. Poco a poco se acercaba la línea de meta y lo iba a conseguir, volvía a ser Finisher. Volvía a sentir todo ese cúmulo de emociones. Cansacio, alegría, decepción, agradecimiento, euforia. En meta me estaba esperando toda mi familia, ahí estaba Eneko, me abracé a Mireia. Casi exploto.
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Creo que hice muy buena carrera. No salió del todo como esperaba, pero casi nunca sale. Estuve disputando la carrera hasta la mitad de la maratón, fue una carrera bonita desde dentro y creo que para el que se acercó a ver también lo fué. Otro año más impresionante el ambiente y la organización del Triathlon Vitoria-Gasteiz. Eskerrik asko.
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